La pureza del alcohol que bebemos: una de etanol puro

El alcohol proviene de la fermentación de azúcares por las levaduras ya sean esos azúcares del almidón de la patata y esas levaduras presentes en la piel de las mismas.

El proceso de destilación permite aumentar la concentración de alcohol presente en un líquido, “retirando agua sobrante”. El problema reside en que cuando hablamos de alcohol no solo nos referimos al etanol, o el tipo de alcohol que buscamos en las bebidas alcohólicas, sino a otras sustancias, también alcoholes, que son bastante más perjudiciales y peligrosas para la salud que el propio etanol.  

Los alcoholes son un mundo, y sino pregunten a cualquiera que estudió química orgánica. La fermentación y la destilación son también procesos sutiles y que, aunque factibles de hacer hasta en condiciones de reclusión, su perfección y resultado final depende mucho del conocimiento del destilador y del equipo utilizado.

Cuando hablamos de un alcohol puro, en el ámbito de las bebidas alcohólicas, nos referimos a la mayor concentración posible de etanol. No de alcohol en general, sino de etanol.  Tener metanol, propanol, furfural o otros alcoholes tóxicos como fracciones dentro de esa cantidad de etanol, no es deseable, por decir algo. Cuando se produce la fermentación se producen todo un rango de alcoholes y la destilación, la que está bien hecha, lo que pretende es extraer solo la mayor parte de etanol posible y descartar los otros..  

Cuando una bebida alcohólica contiene otros alcoholes que no son etanol, se convierte en un producto venenoso. La mayor o menor concentración de alcoholes indeseables como el metanol producirá mayores o menores efectos indeseables en el consumidor.  

Obtener un etanol libre de otras fracciones alcohólicas es papel de un buen profesional y de un buen alambique. Obtener un etanol que además incluya las sustancias que le proporcionan un sabor determinado añade además la utilización de ingredientes naturales de calidad, y de nuevo, una mano experta para saber hacerlo. 


En resumidas cuentas, no todos los alcoholes son iguales. Un alcohol puro es por tanto aquel que no tiene impurezas, es decir aquel que sencillamente sólo etanol.

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